Pantallas capacitivas vs. pantallas resistivas
Cuando Apple presentó en 2007 su primer teléfono móvil, el más que conocido iPhone, dio el pistoletazo de salida a una nueva generación de teléfonos inteligentes. Los smartphones se parecen cada vez más a un ordenador portátil de bolsillo y uno de los pilares de esta nueva generación radica en sus pantallas. Antes de la llegada del iPhone cualquier dispositivo con una pantalla táctil utilizaba el famoso lápiz táctil o stylus para poder utilizar el terminal. Como la mayoría de estos dispositivos táctiles con pantalal resistiva utilizaban Windows Mobile, no lo confundáis con Windows Phone 7, sus pequeños menus no estaban optimizados para utilizar los dedos ya que sería una odisea acertar en la opción adecuada si no utilizabas la punta del lápiz. Seguramente habréis leído en las especificaciones de los teléfonos que algunos tienen pantallas resistivas y otros capacitivas. Ahora la mayoría de smartphones utilizan una pantalla capacitiva pero en este artículo os voy a explicar cómo funciona cada una de ellas, las ventajas e inconvenientes de estos dos tipos de pantalla y cuál es la más recomendable. Pantallas Capacitivas Este tipo de pantallas es la que necesita un lápiz táctil . Una pantalla capacitiva está cubierta por un material que suele ser óxido de indio y estaño. De esta manera permite dirigir una corriente eléctrica continua a través de un pequeño sensor situado en la pantalla. Dicho sensor controla con precisión milimétrica el eje vertical y horizontal de la pantalla mediante un campo de electrones, adquiriendo capacidad eléctrica o capacitancia. De ahí su nombre. Por otro lado tenemos el cuerpo humano, el dispositivo eléctrico más potente del mercado actual, ya veremos en futuro… La cosa es que en nuestro interior hay electrones que también disponen de capacitancia. Cuando el campo de capacitancia del sensor se altera por otro campo de capacitancia, como el dedo de una persona, los diferentes circuitos eléctronicos situados en las esquinas de la pantalla capacitiva calculan la variación en la onda senoidal del campo de referencia, enviando dicha información al controlador para que realice un complejo procesamiento matemático que permita realizar la acción indicada. Este tipo de pantallas son muy cómodas de utilizar al no necesitar ningún elemento externo para su correcto funcionamiento. Además, al soportar más de una presión su opción multitáctil es una clara ventaja respecto a la pantalla resistiva. Por último este tipo de pantallas no se ven afectadas por elementos externos y son mucho más claras. En la mayoría de los casos necesitas utilizar la mano desnuda para que funcione la pantalla , por lo que en invierno toca quitarse los guantes a no ser que utilices unos guantes de licra o cualquier otro material que permita pasar la conductividad. Otro contra es su alto coste de fabricación y la cantidad de batería que gasta . De ahí que cualquier smartphone con una pantalla capacitiva tenga una duración de batería tan pequeña. Por último también hay que tener en cuenta que su precisión es inferior a la de una pantalla resistiva . De todas formas la fabricación masiva de smartphones con este tipo de pantalla abarata mucho el coste de la misma. La mayoría de dispositivos actuales utiliza este tipo de pantalla. Pantalla resistiva El funcionamiento de este tipo de pantallas se basa en las diferentes capas que se acoplan durante su fabricación . De estas capas hay que destacar dos finas capas de un material conductor. Entre estas dos capas hay una pequeña separación que, cuando un objeto como un lápiz tácil toca la superficie de la pantalla, las dos capas conductoras entran en contacto en el punto en el que presionamos. Al producirse este contacto se altera la corriente eléctrica y un controlador situado en la pantalla calcula la posición del punto de presión midiendo la resistencia del mismo. Por un lado las pantallas resistivas permiten medir la presión que se ha ejercido sobre la misma y su precisión , al utilizar un puntero, es superior . Además son mucho más asequible s a la hora de fabricarlas y no se ven afectadas por elementos externos como el polvo o el agua. Pero tienen un par de contras que hacen que este tipo de pantalla tenga un futuro poco prometedor; por un lado tienen una pérdida del 25% del brillo por la necesidad de múltiples capas. También hay que tener en cuenta que estas pantallas son muy delicadas con los objetos afilados que las pueden rallar sin mucha dificultad. En definitiva ambas pantallas son buenas, pero la experiencia del usuario al utilizar una pantalla capacitiva no se puede comparar con el incordio de ir sacando el lápiz cada vez que quieres utilizar un dispositivo con una pantalla resistiva. Se ha conseguido añadir la opción multitáctil a algunas pantallas resistivas pero de todas formas no se pueden comparar, a día de hoy, con una pantalla capacitiva. Como ya he comentado cada vez hay menos teléfonos que utilizan este tipo de pantalla, que ha quedado relegada a dispositivos como PTV(el aparatito que hay en las tiendas y que sirve para que pagues con tu amada/odiada tarjeta de crédito). La evolución directa se centra en mejorar las pantallas capacitivas para aumentar la precisión de las mismas y abaratar su coste. La autoría de este artículo pertenece a Movilae Pantallas capacitivas vs. pantallas resistivas
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